Miedo al cambio: Imagen corporativa

Cualquier oportunidad o necesidad de cambio puede ocasionar cierta sensación de vértigo. Es una sensación muy habitual cuando trabajamos con algunos clientes que cuentan con una imagen corporativa mas o menos desarrollada.

La imagen de marca es un potente activo en casi cualquier negocio y como tal resulta complejo posicionarla y consolidarla. De ahí que resulte difícil plantearle a muchos clientes la necesidad de cambiar o actualizar su imagen corporativa.

Una decisión de esta índole nunca atiende a criterios irracionales o caprichosos. En muchas ocasiones los motivos que pueden llevarnos a plantear un cambio en este campo pueden ser:

 

Un mal planteamiento de inicio:

Encontramos problemas de concepto y comunicación. Discrepancias entre lo que nuestra imagen corporativa comunica y lo que realmente somos y queremos comunicar. No debemos olvidar que una marca solo funciona si consigue colocar en la mente de nuestros clientes los valores y conceptos que deseamos y que definen lo que ofrecemos.

 

Deseamos cambiar la percepción de los clientes:

Podemos identificar que nuestros clientes han evolucionado o que nuestro propio negocio lo ha hecho y por lo tanto queremos adecuar nuestra imagen a la nueva realidad. Una marca que es capaz de aprovechar y reabsorber la información de su entorno y utilizarla para mejorar, es una marca percibida como dinámica, moderna e innovadora.

 

Nuestra línea de negocio ha cambiado:

Es obvio que si cambiamos la actividad, el perfil de cliente, el servicio o el producto que ofrecemos, exista una discrepancia entre lo que nuestra imagen representaba y lo que queremos comunicar desde la nueva realidad.

 

imagen corporativa

Actualizarse es necesario:

Todas las empresas de alguna u otra forma deben mantener sus marcas vivas. Hasta las marcas más grandes y consolidadas introducen cambios y variaciones en sus imágenes corporativas.
Dichos cambios pueden ser muy sutiles, motivados por adaptaciones y optimizaciones de índole técnico ( restyling ). Otros cambios son mas visibles y radicales ( rebranding ), motivados por cambios de concepto gráfico, estilo y estrategia de comunicación.

El miedo nunca suele ser una buena opción. Es importante tomar decisiones desde la racionalidad y el criterio profesional. Aceptar las carencias y problemas de una marca y actuar para resolverlos es lo adecuado. Nunca debemos enamorarnos del todo de la imagen corporativa de nuestro negocio puesto que esta no nos pertenece, es propiedad de quienes la disfrutan, la siguen y la valoran.